Así es un reconocimiento médico especial para deportistas

Así es un reconocimiento médico especial para deportistas en Sportlife.es.

Hemos leído en Sportlife.es y queremos compartir con vosotros como es un reconocimiento médico para deportistas.

Los médicos de Sanitas Sport (los del Real Madrid) han chequeado a nuestro reportero

 

Que el deporte tiene cada día un papel más importante en la sociedad y en la vida de muchas personas ya nadie lo duda. Por eso era extraño que no hubiera un seguro médico para deportistas, y no digo para gente que son profesionales del deporte sino para deportistas populares. Sanitas ha lanzado, hasta ahora sólo en Madrid pero con la idea de ampliar a las principales ciudades de España, Sanitas Sport que te permite contar con especialistas en medicina deportiva para la prevención y recuperación de lesiones (los mismos que trabajan con el Real Madrid, por ejemplo), con una amplia red de fisioterapeutas y osteópatas, coberturas de las lesiones derivadas de hacer deporte y, además, un reconocimiento médico deportivo de élite. El tema es novedoso y atractivo para la gente Sport Life y nos planteamos comprobar cómo funcionaba.


Un reportero en ayunas

Después de los dos maratones y la Quebrantahuesos que he hecho este año, me parece una buena oportunidad para comprobar cómo está “mi motor” y me presento voluntario. Y allí aparezco en el hospital en ayunas para las analíticas, primer paso de una mañana completa de pruebas. Después del paso por el pinchazo, reponer desayuno con zumo de naranja y bocata de jamón (todo incluído en el precio). Ya con el estómago tranquilo, me recibe el Doctor que coordina mi chequeo médico-deportivo, el Doctor Julio De la Morena, que trabaja con uno de los equipos de la cantera del Madrid (a estas alturas todavía permanece oculto que soy más del Barça que Puyol…). Camiseta y pantalones fuera para ser reconocido. Nada raro: expulsión pulmonar normal, corazón con ruidos puros rítmicos a 56 latidos por minuto, curvaturas de la columna normales, sin hernias en las regiones inguinales, ojos con pupilas isocóricas y reactivas a la luz?mi único punto débil el que ya conozco: la boca. Tengo más dientes del dentista que míos. La presión arterial, el nivel de ?fuerza? o presión que existe en el interior de las arterias y que es producida por el flujo de sangre, está dentro de lo normal (tengo 120/80 y debe estar por debajo de 140/90 mmHg). Cada vez que late el corazón sube la presión (presión sistólica). Y entre latidos, cuando el corazón está en reposo, esta presión baja (presión diastólica).


Sople por aquí

Ya en ropa de deporte dando vueltas por el hospital, comienza el carrusel de pruebas. Empiezo por la espirometría y la cosa empieza regular. Al menos no es cansado: te limitas a inspirar todo el aire que puedas y luego expulsarlo “huracadamente” a través de un tubo. Los valores de la espirometría muestran un parón obstructivo (ya decía yo que me quedaba con la bici subiendo los puertos…), lo que indica una reducción del flujo aéreo. El dóctor me pregunta si he tenido catarro últimamente (puede ser la causa de esta resistencia de las vías aéreas) y al contestarle que no, me recomienda que me haga unas pruebas por si puedo padecer asma. La primera en la frente…


A tus pies

Ya he hecho en otros sitios este tipo de chequeos y en éste una de las cosas que me sorprendió más gratamente en la importancia que se le da al estudio biomecánico. Se realiza además con tecnología española realmente muy avazanda, la de los aragoneses de Podoactiva, mediante plataforma de presión plantar. Mis pies, que todavía muestran los daños colaterales del maratón de Nueva York (un par de uñas negras), se someten al estudio estático y dinámico. Primer camino sobre una zona de apoyo para evaluar mi pisada, eso es parte del estudio dinámico. Luego me toca pisar, en estático, sobre un sofisticado escáner de membrana, tecnología patentada por los amigos de Podoactiva. Un láser que se mueve sobre dos raíles recorre el pie, con la habitación a oscuras para que la luz no altere el resultado, y se logra una imagen tridimensional de cada pie. Con los datos de las dos pruebas, además de conocer a la perfección tu tipo de pisada, altura de arcos, etc. es posible construir una plantilla de carbono, con un robot especial, con un forro que es específico para los deportes que practiques. Impresionante. A mí me cuentan que mi talón supina mucho y el antepie prona, ¡vaya por Dios! Ando, nunca mejor dicho, dentro de la normalidad aunque al límite de precisar plantillas.


La recta final: el corazón

La última fase tiene como protagonista el corazón con triple prueba: electrocardiograma, ergometría y ecocardiograma. La primera de ellas es una primera aproximación al riesgo coronario que tiene una persona. En mi caso, via libre: ritmo sinusal a 59 lpm sin alteraciones en la repolarización. El segundo paso es la ergometría (más conocida como prueba de esfuerzo). Aquí se pueden analizar distintos parámetros (electrocardiograma y presión arterial) con el corazón a un nivel de trabajo elevado. La novedad sobre otras pruebas que he hecho es que, en este caso, el protocolo (el BRUCE) es con la cinta a una gran inclinación, vamos que en la parte final tenía que agarrarme para no irme para atrás (empecé con un 10% de inclinación y llegue al máximo de la máquina que era un 22%, casi como el Angliru en sus tramos más duros). El tema empieza bastante tranquilo, a menos de 3 km/h, pero acabo a casi 10 km/h, una velocidad que puede parecer baja (6 min/km) si no se tiene en cuenta ese 22% de “subidita”. Llegué prácticamente a mi tope, en algo más 20 minutos de esfuerzo progresivo. En ese tiempo me puse a 171 lpm, un 96% de mis pulsaciones máximas predichas, con una presión sanguínea máxima de 180/100 mmHg. Todo queda reflejado en un informe de 27 páginas sobre papel milimetrado, con el “perfil” detallado de mis pulsaciones en ese rato de sudores. No hay analisis de gases, lo cual me sorprendió un poco porque te pierdes los valores de 1º umbral, 2º umbral y pulsaciones máximas reales, pero hay que tener en cuenta que el enfoque de este reconocimiento deportivo busca más detectar posibles patologías y alternaciones incompatibles con la práctica, que servir de herramienta para entrenar. Por otra parte es mucho más cómodo sin tener que llevar la máscara de intercambio de gases encima. El ecocardiograma te lo hacen en el mismo sitio donde a los futbolistas del Madrid les hacen ?la foto?. No resisto la tentación y ¡yo también me hago la clásica con el pulgar hacia arriba! La verdad es que esta última prueba es uno de los grandes alicientes del reconocimiento de Sanitas, porque no es fácil conseguirla en ningún otro sitio, salvo que tengas una patología cardiaca manifiesta. El Dr. Don Mario Pantoja me coloca el “stick de desodorante” impregnado de “gomina” sobre el pecho y va recorriéndolo con movimientos clave, de arriba abajo y de derecha a izquierda para ver cómo es mi corazón por dentro. ¡Todo perfecto! Las válvulas tricúspide, pulmonar, aórtica y mitral abren y cierran con normalidad (qué impresión, verlas en acción…) y mi ventrículo izquierdo, algo más amplio, es “de deportista”. ¡Qué ilusión! No hay flujos anómalos y mi pericardio, la membrana que rodea al corazón, no presenta alteraciones.


¿Y PUEDO SEGUIR CON LO DE LOS MARATONES SIN QUE SE ASUSTE MI MUJER?

Y tras un par de horas de “olimpiada médica” regreso al despacho del Dr. De la Morena que ya tiene todos los resultados. De hecho, al terminar me entrega ya un informe con todas las pruebas, incluyendo la prueba de esfuerzo completa, las fotos del ecocardiograma, mi pisada en más de 80 imágenes, etc. El informe es positivo. No tengo ninguna contraindicación para hacer deporte y sólo me llevo tres comentarios para vigilar: el tema de la prueba del asma, mi pisada en el límite de necesitar plantillas correctoras y, a la vista de los resultados de la analítica, tengo un poco alto el colesterol total (220 mg/DL cuando el límite está en 200) y el nivel de colesterol LDL (el malo, el que tiene tendencia a depositarse en nuestras arterias); también está ligeramente por encima, pero es pequeño el problema, (135 sobre un límite estimado como normal de 130). Lo del colesterol me viene de familia pero tendré que volver a insistir con las verduras y el pescado (que cada día me gustan más, será que me voy haciendo mayor) y reducir la sal (tengo tendencia a echarme de más, aunque en casa usamos sal de hierbas), la carne, yema de huevo, fiambre, bollos y pasteles… ¡qué va a ser de mí sin mis “Chiquilín” con Cola Cao antes de acostarme! En definitiva, que en Sanitas Sport dan el ok y el Real Madrid podría ficharme… ¡otra cosa es que yo quisiera!


Más información de Sanitas Sport en el 901 505001 y en www.sanitas-sport.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *